La conciencia 

La palabra conciencia proviene del latín.

Conciencia viene de conscientia, formada por:

  • con- que significa “con, junto”
  • scientia, que significa “conocimiento, saber”

Literalmente, conscientia significa:
“saber con”, “saber junto a uno mismo”.

En el latín clásico, conscientia no se refería solo a pensar, sino a darse cuenta internamente de algo, tener conocimiento compartido consigo mismo. Por eso, desde su origen, la conciencia implica presencia, testimonio interior y responsabilidad.

En sentido filosófico y simbólico:

  • La conciencia es el acto de reconocerse en lo que se vive.
  • No es solo acumular información, sino estar con lo que ocurre.

Dicho de forma clara y alineada con tu mirada:

La conciencia no es solo saber algo, es saberse viviendo.

La conciencia es una función de la psique: es la capacidad de darse cuenta, de percibir, reflexionar y observar la experiencia.

La conciencia es la capacidad de:

  • darse cuenta
  • Observar lo que ocurre
  • Decir “esto me pasa a mí”
  • Elegir con presencia

La conciencia es presencia, no identidad fija.

¿Cómo se relaciona con la psique?

La psique es el campo donde ocurre la experiencia.

La conciencia es la luz que la observa.

O dicho en lenguaje sencillo y profundo a la vez:

La psique es todo lo que somos por dentro.
La conciencia es el darse cuenta de eso.

Simbólicamente, la psique guarda las formas, las historias y los aprendizajes; la conciencia permite habitarlos o soltarlos. A través de ambas, el ser se manifiesta y se transforma.

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