Permanecer

Mantenerse, no cuando brillo,

sino cuando me apago un poco,

cuando el mundo pesa

y yo elijo quedarme conmigo.

Continuar

sin cargarme,

sin salvarme,

sin decirme cómo,

solo estar,

sin huir.

No quiero que me sostengan.

Yo me sostengo,

aprendí a hacerlo

con manos temblorosas,

con noches largas,

con silencios que también enseñan.

No busco refugio

ni un pedestal,

no busco a quien me complete,

porque estoy entera.

Busco a quien permanezca.

A quien no le asusten mis demonios,

porque no vienen a atacar,

vienen a ser mirados,

vienen a sentarse en calma,

a recordarme quién soy

cuando no estoy en presencia verdadera.

Permanecer

cuando no soy suave,

cuando no soy luz,

cuando estoy aprendiendo

otra vez como respirar.

Si te quedas,

no es porque te necesito,

es porque eliges estar,

porque puedes mirarme

sin querer cambiarme,

sin prometerme nada

más que presencia.

Yo me sostengo.

Tú no me completas,

no me perteneces ni te pertenezco,

pero permanecemos.

Si permaneces,

es porque sabes quedarte.

Y eso, querido amor,

es la parte más pura,

de lo que llaman amor,

en su máximo esplendor.

ARELY OLIVARES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*