No fue tu culpa. Lo repetiré hasta deje de doler en la garganta, hasta que tu cuerpo lo crea, hasta que esa niña deje de mirarse como si hubiera fallado en algo. No fue tu culpa. Nada de lo que pasó fue porque no fueras suficiente ni porque no fueras digna de amor. Eras una niña, de manos abiertas, esperando