Permanece, deja de huir de tu historia.
La palabra PERMANECER se ha vuelto poderosa para mí.
Permanecer significa no huir, quedarte, tener paciencia, no alejarte, no abandonar y resistir la tormenta.
Pero más que pedírselo a alguien más, hoy me lo pido a mí mismo.
Permanece, me susurro cuando llegan las tormentas sin previo aviso.
No huyas de ti ni de tu historia. No importa qué tan difícil, dolorosa o confusa haya sido tu vida. Quédate contigo. Porque aunque los recuerdos sigan vivos, ya no tienen el poder de destruirte.
Y si alguien que lee esto ha tenido pensamientos suicidas, quiero decirle algo con honestidad. De un alma que también conoció esa oscuridad a otra.
Tatúate la palabra PERMANECE cerca de los ojos, aunque sea en el alma.
Porque las tormentas son eso, tormentas. Pasan. Aunque cuando estás dentro de ellas parezca que nunca terminarán.
Mi alma también sangro en silencio.
También quiso dormir y no despertar.
También pensó muchas veces en cómo terminar con el dolor, de la manera más fácil y cobarde.
Pero con el tiempo entendí algo y de suicida a suicida te lo digo:
No quieres acabar con tu vida. Lo que en realidad quieres destruir es una identidad que ya no te pertenece. Una versión de ti que ha vivido cargando miedo, culpa, abandono o vacío.
Y sí, hay salida.
La salida empieza cuando recuerdas quién eres.
Esos pensamientos no siempre nacen desde tu verdad. A veces son el reflejo de heridas profundas, de una vida fingida, de una desconexión contigo mismo. Como una voz interna desesperada por decirte que ya no puedes seguir viviendo lejos de lo que realmente eres.
No viniste a este mundo para sobrevivir apagándote.
Viniste a ser libre.
Libre de las máscaras.
Libre del miedo.
Libre de abandonarte a ti mismo.
Este libro nació desde esos descensos a la oscuridad. Desde tocar fondo y volver con algo entre las manos. Como alguien que atraviesa un bosque dejando migajas de pan para que otros puedan encontrar el camino de regreso.
Eso quiero dejarte aquí. Es:
Un camino.
Una voz.
Un mapa.
Tal vez no encuentres todas las respuestas en estas páginas, pero sí algunas que podrían ayudarte a entender por qué has vivido ciertas cosas. Y quizás, entre estas letras, descubras que Dios nunca estuvo tan lejos como pensabas.
Así que permanece.
No como alguien resignado al dolor, sino como alguien que decide amarse lo suficiente para no huir más de sí mismo.
Conoce a tus demonios para que dejen de dominarte. Hablan el idioma de tus heridas. Aprende a traducirlos.
“Y si este barco llegó a ti, quizá no fue accidente.
Tal vez Dios no vino a sacarte del mar, sino a enseñarte a cruzarlo.”
Hazle ese regalo a tu alma. De mis demonios a los tuyos.
“En honor a todas las almas que se cansaron de pelear con su mente
y con el ruido de sus propias voces.”
Con AMOR, Arely Olivares.
“Una Noche Más Durmiendo Con Mis Demonios”
Estas palabras son solo una pequeña migaja del camino.
Si este escrito resonó contigo, quizá sea porque una parte de ti también está buscando regresar a casa.
Te invito a adentrarte en las páginas de “Una Noche Más Durmiendo Con Mis Demonios”, un viaje íntimo hacia las sombras, la memoria y el encuentro con uno mismo.
Tal vez ahí encuentres el mapa completo que te ayude a dejar de huir de tu historia y aprender a permanecer contigo con más verdad, conciencia y amor.

