Él hubiera

Resplandor de Yaguar

¡Qué duro es el arrepentir!

Camina al lado, sin salir.

Te atrasa siempre al avanzar,

con mil preguntas sin parar.

Por meses vino a mi soñar,

cual gran mochila al caminar.

Pesaba tanto al despertar,

que un día la quise soltar.

No supe qué podía venir,

temí perder mi porvenir.

Mas cuando pude soltarla al fin,

empecé a ver algo en su fin.

Una por una, sin rencor,

saqué mis cruces con dolor.

Cada error fue revelación,

piedras cambiando de función.

Las fui tomando sin pesar,

ya no dolían al mirar.

El peso se volvió lección,

fruto de honesta reflexión.

Lágrima a lágrima, un río,

regó mi mente con su frío.

Y al fin, en medio del quebrar,

brotó la luz de mi sembrar.

¡Oh, gran “hubiera”, sin piedad!

Que en mil caminos siempre está.

Aunque no pueda regresar,

sí puedo el rumbo transformar.

Mis actos hoy son la semilla

que florece en nueva orilla.

Y aquel error, con su dolor,

se vuelve ahora bendición.

Arely Olivares 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*