No le tengas miedo a las plantas: respeta los procesos
Hoy quiero hablar de algo que observo con frecuencia: personas que dicen que las plantas medicinales, el reiki, las constelaciones familiares o cualquier herramienta de sanación energética “son diabólicas”.
Lo entiendo, cuando desconocemos algo, tendemos a etiquetarlo desde el miedo. Pero la verdad es simple:
Una planta no es mala, una técnica no es peligrosa. Lo que puede abrumar a una persona es la falta de preparación, integración y responsabilidad.
Las plantas son sagradas, no juguetes espirituales
Toda planta que toca nuestra conciencia —desde una simple infusión hasta una medicina ceremonial— requiere:
- Intención clara
- Espacio seguro
- Guía madura
- Introspección
- Integración
Si no se respetan estos pasos, no es la planta la que “causa problemas”: es la propia mente, que despierta emociones, recuerdos o heridas dormidas.
Eso no es diabólico. Eso es humano.
“Abrir portales” es abrir tu propia psique
Muchas personas hablan de “portales” como si fueran puertas mágicas externas. En realidad, es un lenguaje simbólico que describe:
- Memorias emocionales activadas
- Traumas que emergen a la luz
- Sueños intensos o reveladores
- Ansiedad o confusión por falta de integración, que algunos confunden con entes “demoniacos”
Cuando alguien toma medicinas o practica técnicas profundas sin descanso, guía ni contención, la mente se sobrecarga.
“No es un demonio. Es la falta de integración“
Muchas personas que hoy critican la espiritualidad se adentraron en ella sin respeto y con prisa: prisa por sanar, prisa por ayudar. Si no se da el tiempo necesario a cada proceso, se abren “portales” sin la integración adecuada. No es normal querer sanar a todos tras unos pocos cursos. Estas disciplinas requieren años de aprendizaje y práctica, como una carrera.
El ocultismo no es peligroso
Algunos llaman al ocultismo “malo” por ignorancia. En realidad, significa simplemente “conocimiento codificado o simbólico”. Nada más. Confunden arquetipos con entidades, metáforas con peligros y procesos internos con fuerzas externas.
El verdadero peligro no está en el conocimiento, sino en las prisas y la ignorancia.
La verdadera maestría lleva tiempo
Dominar el trabajo espiritual, energético o medicinal requiere:
- Años de estudio
- Disciplina
- Humildad
- Supervisión
- Integración profunda
Quienes intentan ayudar sin haber transitado su propio proceso terminan confundidos, agotados o emocionalmente “abiertos”, y desde ahí todo asusta.
En resumen:
No le tengas miedo a las herramientas. Ten respeto a tus procesos. Las plantas, los símbolos, la energía… todo existe para acompañarte, no para asustarte.
Necesitan tiempo, responsabilidad y presencia. No permitas que te confundan los miedos ajenos. El ego espiritual se esconde bien y, en unos meses, algunos quieren ser chamanes sin comprender que las plantas son milenarias y solo ciertas manos pueden transmitir su sabiduría.
Si has transitado un camino erróneo o acudiste a alguien no preparado, no te asustes. Retoma desde tu verdad. Ellos están en su verdad según su perspectiva; tu trabajo no es cambiarlos, sino observar con amor y sanar tu discernimiento. Así no te perderás, y si alguna vez te sientes perdido, pide y se te dará.
Con amor,
Areli Olivares

