Mi danza con la Muerte

La muerte y yo nos vimos cara a cara.
Ella mostró su esencia, y yo, mi rebeldía.

Tras años de lucha incesante entre ambas, hicimos las paces.
Ella me reveló que su huella habita en mí,
y yo le confesé que ya no le temo.

La muerte y yo descubrimos que somos una misma:
danzantes y esclavas de la vida.

Caminamos juntas, mes a mes.
Y cada vez que me entrego a ella,
se lleva lo que ya no necesito.

Ella aligera mis cargas,
y yo la nombro como una bendición.

En este mundo dual,
nuestro secreto es claro:
la muerte no está separada de la vida.

La muerte cuida la vida,
aunque la hayan difamado
en una historia mal contada a lo largo del tiempo.

La muerte, la vida y yo,
compañeras inseparables
de este mundo milagroso
que nadie podrá explicar,
pero que se siembra,
hueso a hueso,
con cada dolor atravesado.

Gracias, dolor. Gracias, muerte. Gracias, vida.

Arely Olivares

Arely Olivares

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