Quiero regalarme esos pequeños milagros que siempre dejo para después: Despertar sin prisa. Sentir cómo mi cama respira conmigo en la mañana, y ponerme la ropa holgada para no pensar si mis curvas se ven bien, solo que se sientan en casa.
Quiero que mi luna ocupe el espacio que quiera en mi vientre. Mirar el rosa natural de mis uñas, y encontrar mi rostro sin la urgencia de corregirlo. Que mis trazos sean míos, que mi historia sea piel.
Quiero comer harinas sin preguntarme dónde se quedarán y saborear dulces sin sentir que regreso a la infancia.
Quiero soltar el mañana e imaginar como imaginaba de niña, viajando por el mundo en una jeep rosita que sabía todos mis sueños.
Quiero llorar cuanto necesite, sin culpa, sin dureza, sin castigos invisibles. Quiero dejar de ser tan rígida conmigo y permitirme romperme de vez en cuando, como se quiebra la luz cuando atraviesa un cristal cansado.
Quiero bañarme solo por sentir cómo el agua me reconoce, no para parecer hermosa.
Quiero mi cabello suelto, libre, despeinado, aunque parezca león recién despertado.
Quiero sentarme al sol hasta que me abrace con su fuerza, y agradecer la sombra cuando me temple la mente.
Quiero bailar aunque mis pasos sean torpes y preguntar todo lo que necesite, sin temer parecer tonta, no aparentar inteligencia para agradar a nadie.
Quiero no saber tanto, para redescubrirlo todo: la brisa, la casa, el asombro, y me vuelva a sorprender para sentir que cada día aprendo algo nuevo, aunque este viaje (lo sé) sea un recordar lo que ya vive en mí.
Quiero ver a los pájaros libres, que no toco pero escucho, en mi propio caminar.
Quiero dejar de cuestionarme si soy buena madre y simplemente amar a mi hijo, desde la raíz hasta el vuelo.
Quiero soltar a quienes pesan, a quienes no regresan lo que entrego.
Quiero descansar, mirar mi año entero como se mira un paisaje desde lejos: con un suspiro cálido, con gratitud dulce, con el alivio de haber llegado. Que todo quede guardado en los anaqueles del tiempo, esperando el día en que necesite recordar cuánto he avanzado.
Quiero descansar sin merecerlo a pulso, sin hacer para ganármelo, sino para habitarme, suavizarme, recalibrar mi espíritu y seguir disfrutando de mí a través del mundo, sin prisas, sin exigencias.
Hoy… hoy quiero ser cálida conmigo. Como una llama mansa. Como una casa que por fin se enciende para mí.
¿Tú que te pedirias?
Con amor Arely Olivares 🤍

