“Cubre una necesidad”, me dicen,
si quieres ser rico, si quieres generar dinero.
Cubre esa necesidad.
¿Pero a base de qué?
¿Cubro la necesidad como las medicinas?
No lo suficientemente eficientes, claro,
para que nunca dejen de comprarlas.
¿O creo un sistema de electricidad?
No tan accesible,
para que dependan eternamente de un cable para existir.
¿Y si mejor invento una droga?
Para que la gente escape de su realidad
y, al no enfrentarla jamás,
dependa siempre de mí.
¿O una bebida que les “abra” la confianza,
que les facilite hablar,
pero que en el exceso saque a flote los dolores que cargan dentro?
Creen que anestesia,
pero los hunde más.
Así regresan.
Así sigo ganando.
¿O qué tal un líquido negro?
Lo suficientemente obvio en su daño por el color
—para que no sospechen (ironía)—,
con un sabor diseñado para crear adicción,
sin nada positivo,
más que la dependencia que genera gracias a ese sabor.
¿O cubro la necesidad del sufrimiento ajeno
y creo una religión o secta?
Donde el pecado se limpia con penitencias y oraciones,
donde cada acto se cobra,
y como el humano es imperfecto,
el negocio nunca falla.
¿O mejor aún, un psicólogo?
Que te etiquete con una enfermedad psíquica
y te haga depender de él para siempre gracias a esa etiqueta.
Así no deja de generar.
¿O cubro el hambre?
Con productos de dudosa procedencia
y los llamo frituras y galletas.
Total, a la gente no le importa qué consume,
solo que sea barato
y que llene la panza.
¿Eso es cubrir necesidades?
¿Así se supone que debo hacer dinero?
¿Aprovechándome de la ignorancia,
de la falta de conciencia
y del sufrimiento de la gente,
haciéndoles creer que les resolví algo?
¿Eso es ser una mente superior y exitosa?
¿Quién te crió?
¿O cómo te criaron
para que puedas pavonearte diciendo
que cubres necesidades
y eres rico por ello?
Si a mi pueblo le falta información,
¿por qué no darle información?
¿O cultura?
¿Que a la gente no le interesa?
Claro que no.
Vive en modo supervivencia
gracias a que tú “le cubres una necesidad”.
Arely Olivares

