Sin prisa y sin tiempo poesía

Mirándome a los ojos me dijo:
“Ya te he hecho el amor de mil formas…
y no te has dado cuenta.”

Yo, fiel a mi costumbre,
esquivé la hondura de sus palabras
cambiando de tema,
aunque ellas ya se habían quedado
viviendo en mi alma.

Más tarde, sobre mi lecho,
sentí su calor protector.
Y aunque el aire tenía su olor embriagador,
él se contuvo.
Se contuvo de avanzar entre mis senos y mi piel,
pues había decidido amarme de otra manera:
sin prisa, sin cuerpo, sin tiempo.

Una paz recorrió mi cuerpo
cuando me dejó en mis aposentos
y cerró la puerta tras de sí.
Entonces comprendí —
voy sin prisa,
y él lo sabe,
como si el tiempo no existiera.

Arely Olivares

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