La soledad

Sol – Edad

Para muchas personas, la soledad es un tema o una situación que se evita por temor a tocar una vieja herida, o simplemente por no querer estar solos.

La soledad, como su palabra lo indica —Soledad = Alone (solo), que equivale a dos palabras: all one, es decir, “todo uno”— ha sido temida por mucho tiempo. Sin embargo, quienes la conocen saben que es un estado para recargar las pilas del alma, continuar con nuestra vida y cumplir nuestras misiones pendientes, pero esta vez con una nueva recalibración.

En lo personal, uno de mis mayores miedos era “quedarme sola”, pues desconocía el inmenso regalo que ello escondía. Inconscientemente, muchos le tememos a este estado, ya que toca heridas de la infancia, ya sea por experiencias de abandono o por necesidades no satisfechas.

Metafóricamente, la soledad es como aventarte al vacío sin saber si habrá alguien abajo para sostenerte. Una vez que lo descubres, se convierte en la mejor aliada y herramienta del ser humano. Ahora, para dejar a la cálida soledad, se necesita una excelente compañía.

Estar en soledad significa ser un todo, una unidad total, una unicidad, tanto en carácter esencial como transitorio. El objetivo de la soledad es ser completamente uno mismo. Es la cura para el extremo cansancio que muchos sentimos.

La soledad no es la ausencia de energía o acción, como algunos creen, sino una abundancia de provisiones que el alma transmite. Se utiliza para curar la fatiga, prevenir el agotamiento y como oráculo para escuchar al yo interior, pedir consejos y guía, sin el estruendo de la vida diaria.

La hermosa soledad es un lujo que no sabías que necesitabas, pero una vez que la conoces, no podrás vivir sin ella. Los conceptos erróneos sobre la soledad han hecho que muchas personas le teman, invadiendo ese espacio con compañías que no aportan nada positivo a sus vidas.

A modo de ejemplo, me gusta comparar la soledad con el hambre: quien tiene hambre, si se desespera, come los peores tacos o la primera comida que encuentra, en lugar de esperar su platillo favorito.

Espiritualmente, la soledad es una de las herramientas más importantes y sagradas; sin ella, tu desarrollo interno sería limitado. Si han sucedido muchos cambios en tu vida y algunas personas ya no están en tu camino, este es el momento perfecto para una introspección profunda con tu soledad, para observar qué te quiere mostrar y redirigir tu camino hacia donde realmente deseas ir.

No se trata de permanecer toda la vida solo o dejar de ver amigos. La idea es profundizar, trabajar en ti mismo y tomar conciencia de las conductas que te llevaron a cometer ciertos errores, o de las situaciones que no te agradaron, para no repetirlas. Si no lo haces y te distraes con nuevas relaciones, retrasarás tu crecimiento interno y los patrones negativos se repetirán, llevándote a creer que es “destino” por no asumir tu responsabilidad.

Para algunos, la soledad puede ser fuerte o difícil, porque lo realmente difícil es juzgarse y conocerse a sí mismo. Muchos no alcanzan esa maestría, pues han realizado tantas acciones negativas que buscan distracciones para evitar enfrentar sus resultados.

Créeme, no hay humano perfecto; todos hemos cometido errores. Sí, se necesita valentía para estar en soledad, pero una vez que inicias la tarea, no importa cuántas veces creas que retrocedes o te rindes: sigue intentando. Descubrirás el regalo que la soledad esconde.

Si la situación se salió de control y las personas se fueron de tu vida sin que lo esperabas, no te asustes. Solo era un pedido de tu alma para evolucionar; las personas que creías tus compañeros simplemente ya no encajaban contigo. A veces creemos que perdemos, pero perdiendo se gana.

Si tú, por tu propia decisión, buscaste la soledad, felicidades: tienes una buena comunicación contigo mismo, lo que te llevará a donde perteneces.

Quiero aclarar que, si tienes responsabilidades —como ser esposa, mamá, papá, hijo, etc.— y sientes la necesidad de soledad, no es obligatorio abandonarlas por completo. Si tu alma te lo pide y no puedes retirarte del todo, otórgale unos días. Convierte esos días en algo sagrado para ti. Comunica a tu familia que son momentos necesarios para descansar y recalibarte; te entenderán.

Tanto si te dejan como si tú buscas la soledad, estas experiencias deben aprovecharse para observar qué nos quieren mostrar. Aprenderás a amarte, valorarte, conocerte, corregirte con compasión y actualizar tu yo para ofrecer lo mejor de ti cuando lleguen las compañías correctas.

Al igual que un coche se lleva periódicamente al servicio y la tecnología evoluciona, el ser humano también debe hacerlo internamente. Tu valor es más que un coche o una máquina: llevas una enorme computadora y vehículo dentro de ti. ¿Cuándo te darás mantenimiento? Con amor,

Arely Olivares

Material de apoyo:
Autor: Clarissa Pinkola Estés
Traductora: M. Antonia Menini
Título: Mujeres que corren con los lobos
Fecha de impresión: julio 2020
Editorial: B.

Un comentario en “La soledad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*