La rueda no se detiene

LA FORTUNA

Hay una sabiduría antigua que sostiene al mundo, una inteligencia tan vasta que colocó al cielo una guía para que sus luces se ofrecieran unas a otras sin egoísmo. Esa misma fuerza, silenciosa y eterna, dispuso al mundo bajo una guía semejante: una rueda que nunca se detiene. La llamaron Fortuna, pero también podría llamarse Ciclo, Ritmo, Vida.

Todo en la existencia gira. Nada permanece inmóvil. Las riquezas cambian de manos, las estaciones se suceden, los vínculos se transforman, los caminos se abren o se deslizan hacia otra dirección.

Lo que hoy está en quietud mañana se agita; lo que parecía seguro encuentra otra forma; lo que se creía perdido renace bajo otro nombre.

Los humanos intentan aferrarse, detener, asegurar con prudencia aquello que sienten frágil. Pero la rueda no escucha. No se detiene por ninguna mano, ni por quejas, ni por maldiciones, ni por deseos de estabilidad.

Su naturaleza es el movimiento. Su esencia es la transformación. A menudo se habla mal de ella, de los cambios, de las vueltas inesperadas que da la vida. Se critica aquello que, en realidad, mantiene vivo al mundo. Porque sin ciclos no habría renovación. Sin vueltas, no habría crecimiento. Sin movimiento, la existencia sería una piedra muerta. Pero la Vida —esa fuerza antigua— no se ofende. Sigue girando en paz; sigue caminando con calma en la dirección que le corresponde. Ella sabe que cada giro trae lo que toca, y que cada cierre abre otro principio. Los ciclos no son castigos: son maestros.

Las vueltas no son caprichos: son recordatorios de que nada se queda estancado para siempre.

La rueda no gira para destruir, sino para equilibrar. Así que quien desee comprender la existencia debe aprender a mirar la rueda con respeto. A honrar cada ciclo, incluso aquellos que duelen. A reconocer que cada vuelta está cargada de una sabiduría más alta que nuestro deseo de control.

La vida es constante cambio. Y aunque no le importen nuestras resistencias, siempre nos invita, con suavidad o con ímpetu, a girar con ella.

"Porque solo quien gira con la vida puede saborearla y  entender su belleza profunda".

Con AMOR, Arely Olivares

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