Exilio

Arely Olivares

Cuando una mujer empieza a poner límites, especialmente después de haber vivido mucho tiempo complaciendo o adaptándose al amor que otros esperaban de ella, entra en un proceso de exilio. No porque quiera alejarse del mundo, sino porque el mundo no siempre sabe cómo recibirla en su nueva verdad.

Ese exilio no es solo físico —no se trata únicamente de alejarse de ciertas personas—, sino emocional y simbólico.

Es el momento en que se da cuenta de que ya no pertenece al lugar donde antes se validaba a través del sacrificio o del silencio.


Es un autodestierro que, en realidad, es un retorno, aunque al principio duela.

Una especie de travesía donde la mujer se despide de quienes la amaban por su docilidad y se encuentra con quienes la amarán por su autenticidad“.

Seas hombre o mujer, poner límites es un acto de AMOR propio que muchas veces se vive como un exilio, porque implica dejar atrás las formas de amar que nos mantenían atados a una versión de nosotros mismos que ya no queremos sostener.

Es parte del crecimiento espiritual y mental, pues se trata de un proceso donde reprogramas tu mente hacia lo que realmente mereces. Sabes que la libertad tiene su costo, y que el precio a pagar es la disciplina y la constancia. Muchos no te entenderán, porque dejarás de alimentar sus expectativas para construir tu realidad.

Arely Olivares

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