Invertir en mi crecimiento

Muchas personas creen que únicamente se invierte el dinero en bienes materiales, desconociendo que la mejor inversión es en uno mismo: a través de cursos, libros, materias, estudios o diplomados. Existe la creencia muy arraigada de que para triunfar en la vida no se necesita un título (y es cierto hasta cierto punto). No es que un título garantice seguridad económica; sin embargo, permite un desarrollo intelectual más amplio, no para demostrarlo a los demás, sino para fortalecer interiormente la capacidad de enfrentar el mundo que viene.

Las modas siempre, siempre, son pasajeras. Hoy está de moda una marca de teléfono, mañana otra. Lo mismo sucede con los estándares de belleza: lo que se admira en un momento desaparece cuando llegan nuevos parámetros, muchas veces inalcanzables. El problema es que la mayoría lucha por alcanzar esos estándares sin preguntarse si realmente es lo que desean.

Por otro lado, muchas personas que estudiaron una carrera o cuentan con un título profesional no ejercen lo que aprendieron o terminan dedicándose a otras cosas por falta de oportunidades o experiencia. Creen que perdieron el tiempo al estudiar algo que no les favoreció.

Se han creado muchos mitos acerca de la educación y las finanzas. Hoy es común ver personas generando dinero con aparente facilidad y sin estudios, lo cual ha hecho que muchos desistan de prepararse o invertir en su crecimiento.

Pero hoy te digo con certeza: no hay pérdida de tiempo cuando inviertes en tu crecimiento interior. Mi vida está nutrida de múltiples experiencias, y a lo largo de ella he aprendido a observar cada situación con enfoque, discernimiento y aprendizaje, para hoy poder compartirte estas líneas.

Como abogada titulada y con experiencia en distintos campos —social, psicológico, filosófico, laboral, digital, creativo— te confieso que al terminar mi carrera pensé que había perdido el tiempo, pues sabía que no quería dedicarme a litigar. Durante mis estudios trabajé como cajera, personal de limpieza, fotógrafa, secretaria, y en muchos otros oficios. Estudiaba con el fin de superarme, como todos lo hacemos al iniciar una carrera.

Invertí en cursos de crecimiento personal, en talleres espirituales, en libros, en mi escuela. Invertí no solo dinero, también tiempo, voluntad y energía.

Me entristece que hoy muchas personas crean que la educación no es importante, solo porque unos cuantos aprovechan ventajas pasajeras o “saltan etapas” necesarias para construir bases sólidas. Te aseguro algo: lo que llega rápido, rápido se va. Comparar tu vida con la de los demás es una pérdida inmensa de energía. Si pudieras ver lo que drenas solo por compararte, te asustarías. La clave está en educarte para prestar atención a lo que realmente importa: tú.

Invertir en ti jamás, ¡jamás! será un desperdicio, aunque otros te lo quieran hacer ver así. La gente que critica suele ser la que no aporta nada ni a sí misma, y está bien, pero ahí se quedarán.

Gracias a todo lo que invertí en mí, aprendí a dominar múltiples tareas y ahora puedo enfocar mi energía en mis proyectos. Aprendí a descansar, a cambiar mis hábitos, a invertir en mis sueños, a tener paciencia. Aprendí el valor de las plataformas digitales, del servicio al cliente, de la empatía. Gracias a mi carrera de abogada aprendí a no dejarme engañar; gracias a ser secretaria, a usar Excel, Word y herramientas digitales que hoy me ahorran tiempo. Aprendí a observar, a escuchar, a crear lazos de confianza. Aprendí que el dinero es una fuente inagotable, siempre que sepamos cómo administrarlo.

Y sobre todo, aprendí a ser observadora: a no repetir errores ajenos, a no compararme, a observar sin absorber, a cuidar mi tiempo, porque es lo más sagrado que tengo.

Así que si aún dudas en invertir en un buen libro, un curso o una licenciatura, recuerda que el mundo no se detiene por nadie. Solo quienes construyen cimientos firmes en su vida podrán resistir los tornados que aparezcan en su camino.

Por cierto, estoy a unos días de publicar mi libro en formato digital. Esta obra es apenas una semilla de todo lo que podrás aprender. Lo escribí con mucho amor y cariño, como una guía inicial hacia tu autoconocimiento y desarrollo personal. Para que dejes de buscar culpables afuera y empieces a tomar el control de tu realidad.

La pregunta es:
¿Te gusta invertir en ti?
¿O todavía dudas porque no te sientes merecedor?

Con amor,
Arely Olivares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*