El luto de mi alma

Arely Olivares

¿Cuánto tarda el alma en guardar luto por una vida?
¿En qué instante cesa el eco de los recuerdos que abrieron surcos en las venas del corazón?
¿En qué momento deja de doler lo que fue semilla,
y se vuelve abono de conciencia,
polvo fértil de nuevas raíces?

Aún lloro a la niña que fui,
a la inocencia que partió sin despedirse.
Lloro el amor que no supe entregar,
la vida soñada que no toqué,
las injusticias que rozaron mi piel
y arrancaron pedazos de mi pureza.

Lloro también al que me engañó,
y a quienes se marcharon sin quedarse,
aunque en su partida yo también sangrara.

¿Cuánto dura el rito de limpiar el alma?
¿Y cómo se siente la pureza cuando por fin nos habita?
¿Cómo reconocer la plenitud de algo que jamás se ha vivido?
¿Cómo saber lo que es merecer
cuando desde niña conté monedas
y esperanzas al mismo tiempo?

¿Cómo reconocer el amor verdadero
si nunca fue refugio, sino aprendizaje?
¿Y cómo creerme sostenida
si siempre fui quien se sostuvo sola?

¿Seré yo la rota,
la que se extravió entre tanta fuerza y tanto deber?
¿En qué momento una pequeña alma decidió cargar el mundo?
¿Acaso fui marcada por errores de otras vidas,
o solo vine a aprender a no rendirme?

Soy una niña aún,
tratando de recordar cómo se vive con ternura,
cómo se descansa sin miedo.
¿En qué punto del tiempo se me metió tanta vida en el pecho,
tantos nombres en la memoria,
tantas heridas en la mirada?

Padre, ¿no ves?
¿No habrá para mí también un alma noble que camine a mi lado,
sin pretender poseerme ni atarme,
sino amarme desde la libertad?

¿Cómo se arranca el amor de un hombre
que resultó monstruo en piel humana?
¿Cómo pudo reemplazarme tan rápido,
repitiendo su historia con otro rostro,
como si el amor fuera una sombra que no deja huella?

¿Por qué me cuesta tanto sentirme digna
de un amor que no duela?
¿Por qué esta orfandad,
esta ausencia de un hogar donde pueda llorar sin miedo?

¿Por qué otros decidieron por mí
lo bueno, lo malo, lo permitido?
Y luego, sin aviso, me soltaron al abismo de la existencia,
diciendo: “Vive”.

¿Por qué este ser humano,
tan lleno de preguntas,
debe cargar la responsabilidad de su propio despertar
sin volverse rencoroso?

¿Dónde cabe esta alma,
si el mundo parece pequeño para tanto sentir?
¿Y por qué debe esperar tanto
por lo que siempre ha merecido?

¿Acaso tendrás las respuestas que mi alma anhela?

Descanso sabiendo que no todo tiene que volverse luz,
y que no todo se transforma en amor.

Solo hoy se me metió un poco de vida en el corazón
y un deseo profundo de dejar reposar los sentimientos,
para poder descansar entre tanta vida
y tantas miradas que se han cruzado en mi camino.

Hoy no es por amor,
hoy es por dolor.

Atentamente,
Arely Olivares.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*