La rueda no se detiene
Hay una sabiduría antigua que sostiene al mundo, una inteligencia tan vasta que colocó al cielo una guía para que sus luces se ofrecieran unas a otras sin egoísmo. Esa misma fuerza, silenciosa y eterna, dispuso al mundo bajo una guía semejante: una rueda que nunca se detiene. La llamaron Fortuna, pero también podría llamarse




